"Amor constante más allá de la muerte"
Cerrar podrá mis ojos la postrera
Sombra que me llevare el blanco día,
Y podrá desatar esta alma mía
Hora a su afán ansioso lisonjera;
Mas no, de esotra parte, en la ribera,
Dejará la memoria, en donde ardía:
Nadar sabe mi llama el agua fría,
Y perder el respeto a ley severa.
Alma a quien todo un dios prisión ha sido,
Venas que humor a tanto fuego han dado,
Medulas que han gloriosamente ardido:
Su cuerpo dejará no su cuidado;
Serán ceniza, mas tendrá sentido;
Polvo serán, mas polvo enamorado.
Me gusta este poema sobre todo por el titulo. Llama la atención, por lo menos la mia de que algo tan bonito como el amor sea tan insistente, tan poderoso. Y cuando leo el poema hay muchas palabras que no conozco, pero tendría que conocer. Esa es la complegidad de Quevedo.
jueves, 14 de mayo de 2009
Poema elegido por Alejandro, de 3ºESO-B

Alejandro Caballero Sánchez 3ºC
A una nariz
A una nariz
Érase un hombre a una nariz pegado,
érase una nariz superlativa,
érase una nariz sayón y escriba,
érase un peje espada muy barbado.
Era un reloj de sol mal encarado,
érase una alquitara pensativa,
rase un elefante boca arriba,
era Ovidio Nasón más narizado.
Érase un espolón de una galera,
érase una pirámide de Egipto,
las doce Tribus de narices era.
Érase un naricísimo infinito,
muchísimo nariz, nariz tan fiera
que en la cara de Anás fuera delito
Este poema me ha gustado por la forma tan graciosa que tiene Quevedo de reírse de todos los defectos que tiene Góngora como por ejemplo su gran nariz.
Este poema me ha gustado por la forma tan graciosa que tiene Quevedo de reírse de todos los defectos que tiene Góngora como por ejemplo su gran nariz.
Poema elegido por Paula, de 3ºESO-B
´´ POEMA A LAS ESTRELLAS``
De Quevedo
A vosotras, estrellas, alza el vuelo mi pluma temerosa, del piélago de luz ricas centellas; lumbres que enciende triste y dolorosa a las exequias del difunto día, güérfana de su luz, la noche fría; ejército de oro, que por campañas de zafir marchando, guardáis el trono del eterno coro con diversas escuadras militando; Argos divino de cristal y fuego, por cuyos ojos vela el mundo ciego; señas esclarecidas que, con llama parlera y elocuente, por el mudo silencio repartidas, a la sombra servís de voz ardiente; pompa que da la noche a sus vestidos, letras de luz, misterios encendidos; de la tiniebla triste preciosas joyas, y del sueño helado galas, que en competencia del sol viste; espías del amante recatado, fuentes de luz para animar el suelo, flores lucientes del jardín del cielo, vosotras, de la luna familia relumbrante, ninfas claras, cuyos pasos arrastran la Fortuna, con cuyos movimientos muda caras, árbitros de la paz y de la guerra, que, en ausencia del sol, regís la tierra; vosotras, de la suerte dispensadoras, luces tutelares que dais la vida, que acercáis la muerte, mudando de semblante, de lugares; llamas, que habláis con doctos movimientos, cuyos trémulos rayos son acentos; vosotras, que, enojadas, a la sed de los surcos y sembrados la bebida negáis, o ya abrasadas dais en ceniza el pasto a los ganados, y si miráis benignas y clementes, el cielo es labrador para las gentes; vosotras, cuyas leyes guarda observante el tiempo en toda parte, amenazas de príncipes y reyes, si os aborta Saturno, Jove o Marte; ya fijas vais, o ya llevéis delante por lúbricos caminos greña errante, si amasteis en la vida y ya en el firmamento estáis clavadas, pues la pena de amor nunca se olvida, y aun suspiráis en signos transformadas, con Amarilis, ninfa la más bella, estrellas, ordenad que tenga estrella. Si entre vosotras una miró sobre su parto y nacimiento y della se encargó desde la cuna, dispensando su acción, su movimiento, pedidla, estrellas, a cualquier que sea, que la incline siquiera a que me vea. Yo, en tanto, desatado en humo, rico aliento de Pancaya, haré que, peregrino y abrasado, en busca vuestra por los aires vaya; recataré del sol la lira mía y empezaré a cantar muriendo el día. Las tenebrosas aves, que el silencio embarazan con gemido, volando torpes y cantando graves, más agüeros que tonos al oído, para adular mis ansias y mis penas, ya mis musas serán, ya mis sirenas.
OPINION
Elegí este poema porque me interesaba saber la opinión de Quevedo sobre las estrellas como las ve él y sobre todo como lo interpreta. Habla sobre las estrellas de lo que son en la noche.
De Quevedo
A vosotras, estrellas, alza el vuelo mi pluma temerosa, del piélago de luz ricas centellas; lumbres que enciende triste y dolorosa a las exequias del difunto día, güérfana de su luz, la noche fría; ejército de oro, que por campañas de zafir marchando, guardáis el trono del eterno coro con diversas escuadras militando; Argos divino de cristal y fuego, por cuyos ojos vela el mundo ciego; señas esclarecidas que, con llama parlera y elocuente, por el mudo silencio repartidas, a la sombra servís de voz ardiente; pompa que da la noche a sus vestidos, letras de luz, misterios encendidos; de la tiniebla triste preciosas joyas, y del sueño helado galas, que en competencia del sol viste; espías del amante recatado, fuentes de luz para animar el suelo, flores lucientes del jardín del cielo, vosotras, de la luna familia relumbrante, ninfas claras, cuyos pasos arrastran la Fortuna, con cuyos movimientos muda caras, árbitros de la paz y de la guerra, que, en ausencia del sol, regís la tierra; vosotras, de la suerte dispensadoras, luces tutelares que dais la vida, que acercáis la muerte, mudando de semblante, de lugares; llamas, que habláis con doctos movimientos, cuyos trémulos rayos son acentos; vosotras, que, enojadas, a la sed de los surcos y sembrados la bebida negáis, o ya abrasadas dais en ceniza el pasto a los ganados, y si miráis benignas y clementes, el cielo es labrador para las gentes; vosotras, cuyas leyes guarda observante el tiempo en toda parte, amenazas de príncipes y reyes, si os aborta Saturno, Jove o Marte; ya fijas vais, o ya llevéis delante por lúbricos caminos greña errante, si amasteis en la vida y ya en el firmamento estáis clavadas, pues la pena de amor nunca se olvida, y aun suspiráis en signos transformadas, con Amarilis, ninfa la más bella, estrellas, ordenad que tenga estrella. Si entre vosotras una miró sobre su parto y nacimiento y della se encargó desde la cuna, dispensando su acción, su movimiento, pedidla, estrellas, a cualquier que sea, que la incline siquiera a que me vea. Yo, en tanto, desatado en humo, rico aliento de Pancaya, haré que, peregrino y abrasado, en busca vuestra por los aires vaya; recataré del sol la lira mía y empezaré a cantar muriendo el día. Las tenebrosas aves, que el silencio embarazan con gemido, volando torpes y cantando graves, más agüeros que tonos al oído, para adular mis ansias y mis penas, ya mis musas serán, ya mis sirenas.
OPINION
Elegí este poema porque me interesaba saber la opinión de Quevedo sobre las estrellas como las ve él y sobre todo como lo interpreta. Habla sobre las estrellas de lo que son en la noche
Poema elegido por Rosa, de 3ºESO-C
Comentario del poema:
He escogido este poema por que habla de las ruinas de Roma y por que me gustan mucho las historias que trata sobre Roma y otras ciudades que tuvieron importancia en la antigüedad.
A Roma sepultada en sus ruinas
Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas
y tumba de sí propio el Aventino.
Yace donde reinaba el Palatino
y limadas del tiempo, las medallas
ás se muestran destrozo a las batallas
de las edades que Blasón Latino.
Sólo el Timbre quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente.
¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura!
Francisco de Quevedo
He escogido este poema por que habla de las ruinas de Roma y por que me gustan mucho las historias que trata sobre Roma y otras ciudades que tuvieron importancia en la antigüedad.
A Roma sepultada en sus ruinas
Buscas en Roma a Roma ¡oh peregrino!
y en Roma misma a Roma no la hallas:
cadáver son las que ostentó murallas
y tumba de sí propio el Aventino.
Yace donde reinaba el Palatino
y limadas del tiempo, las medallas
ás se muestran destrozo a las batallas
de las edades que Blasón Latino.
Sólo el Timbre quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente.
¡Oh Roma en tu grandeza, en tu hermosura,
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura!
Francisco de Quevedo
Poema elegido por Pilar, de 3ºESO-C
Comentario del Poema:
- He elegido este poema por que me gustan los temas mitológicos y sobre todo la historia de Dafne y Apolo. Habla de la persecución que sufrió Dafne por parte de Apolo.
A Apolo, siguiendo a Dafne
Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volviose en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
Francisco de Quevedo
- He elegido este poema por que me gustan los temas mitológicos y sobre todo la historia de Dafne y Apolo. Habla de la persecución que sufrió Dafne por parte de Apolo.
A Apolo, siguiendo a Dafne
Bermejazo Platero de las cumbres
A cuya luz se espulga la canalla:
La ninfa Dafne, que se afufa y calla,
Si la quieres gozar, paga y no alumbres.
Si quieres ahorrar de pesadumbres,
Ojo del Cielo, trata de compralla:
En confites gastó Marte la malla,
Y la espada en pasteles y en azumbres.
Volviose en bolsa Júpiter severo,
Levantóse las faldas la doncella
Por recogerle en lluvia de dinero.
Astucia fue de alguna Dueña Estrella,
Que de Estrella sin Dueña no lo infiero:
Febo, pues eres Sol, sírvete de ella.
Francisco de Quevedo
Poema elegigo por Guillermo, de 3ºESO-A
A FRANCISCO DE QUEVEDO (atribuido)
Anacreonte español, no hay quien os tope,
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope.
¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
obre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?
Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego.
Luis de Góngora y Argote, 1609
He escogido este poema porque me gusta lo que le dice Góngora a Quevedo.(aunque no lo entiendo todo)
Anacreonte español, no hay quien os tope,
Que no diga con mucha cortesía,
Que ya que vuestros pies son de elegía,
Que vuestras suavidades son de arrope.
¿No imitaréis al terenciano Lope,
Que al de Belerofonte cada día
obre zuecos de cómica poesía
Se calza espuelas, y le da un galope?
Con cuidado especial vuestros antojos
Dicen que quieren traducir al griego,
No habiéndolo mirado vuestros ojos.
Prestádselos un rato a mi ojo ciego,
Porque a luz saque ciertos versos flojos,
Y entenderéis cualquier gregüesco luego.
Luis de Góngora y Argote, 1609
He escogido este poema porque me gusta lo que le dice Góngora a Quevedo.(aunque no lo entiendo todo)
lunes, 11 de mayo de 2009
Poema elegido por Antonio "Pollo", de 3ºESO-B

Yo te untaré mis obras con tocino
porque no me las muerdas, Gongorilla,
perro de los ingenios de Castilla,
docto en pullas, cual mozo de camino;
apenas hombre, sacerdote indino,
que aprendiste sin cristus la cartilla;
chocarrero de Córdoba y Sevilla,
y en la Corte bufón a lo divino.
¿Por qué censuras tú la lengua griega
siendo sólo rabí de la judía,
cosa que tu nariz aun no lo niega?
No escribas versos más, por vida mía;
aunque aquesto de escribas se te pega,
por tener de sayón la rebeldía.
Me gusta este poema porque me parece muy impresionante este pique entre dos escritores, pero además lo bien que conjuga las rimas adecuándolas al soneto, en definitiva es un gran escritor junto con Góngora, su principal rival.
Me gusta este poema porque me parece muy impresionante este pique entre dos escritores, pero además lo bien que conjuga las rimas adecuándolas al soneto, en definitiva es un gran escritor junto con Góngora, su principal rival.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
Precioso vídeo
No me acostumbro... al olvido...
Machado y Soria. Caminos y sus recuerdos
De otras melancolías y pasos perdidos
Que nada cambie tu mundo... ¿o sí?...
El Alcalde de Zalamea, por alumnas de 1ºBach A
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach A
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach B-C
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de !ºBach A-B-C
El alcalde de Zalamea, por alumas de 1ºBach A
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach A-C
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach C
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach B
El Alcalde de Zalamea, por alumnos de 1ºBach C
El alcalde de Zalamea, por alumnas de 1ºBach A y B
Vida de Cevantes, por Cristina Muñoz, de 1ºBach C
Problemas de género en nuestra lengua
Gramatica
View more presentations from MiguelJumilla.