Y eres como la lluvia que moja mis cristales,
Estás siempre presente y no lo puedo negar.
Y eres como el sol que reluce con más fuerza,
Tú me alumbras, cada día más y más.
Y eres como un hermoso recuerdo de primavera,
Que nunca termina, que nunca se va acabar.
Y eres como el paraíso que siempre he soñado,
Es tan agradable, como un sueño inmejorable.
Y eres como la luna cuando brilla intensamente,
Deslumbras con vigor, deslumbras con pasión.
Y eres como el anochecer cuando llega otra vez el día,
Dejas en mí una huella que es imposible borrar.
Y eres tú la alegría que llamó a mi puerta,
Cuando llegaste a mi vida, no me pediste permiso,
Y ahora que estás aquí, no te puedes marchar.
Y sobre todas las cosas,
Eres como la vida misma,
Porque sabemos el principio, el inicio, el nacer,
Pero no sabemos el final, las puertas, ¿se cerrarán otra vez?
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